LA UTILIDAD DEL AYUNO EN LA VIDA ESPIRITUAL
LA UTILIDAD DEL AYUNO EN LA VIDA ESPIRITUAL
Sobre el ayuno en la vida espiritual, será útil ejercer esta actitud para que Dios escuche las peticiones.
A través de la historia bíblica encontramos que la nación de Israel en muchas ocasiones, cuando se encontraba en gran aflicción, o sus profetas en sublime consagración; ayunaban.
Tomemos nuestra biblia y en el nombre de Jesucristo leemos en, Deuteronomio. Cap. 9, donde Moisés narra tres ocasiones que ayunó durante cuarenta días y cuarenta noches; la primera vez en el versículo 9, cuando subió a recibir las tablas de piedra, dice: “....estuvo entonces en el monte sin comer pan ni beber agua durante cuarenta días y cuarenta noches.”
La segunda vez ayuna por el mismo tiempo, a causa de la ira de Dios contra Israel el pueblo que había sacado de Egipto se apartó del camino de Dios haciéndose una efigie de fundición, por tal motivo Dios quería destruirlos, entonces Moisés se postró delante de Dios como antes, cuarenta días y cuarenta noches sin comer pan ni beber agua para interceder por Israel y por Aarón; Dios oyó su ruego.
La tercera ocasión que narra Moisés en este mismo capítulo versículo 23 al 27, vuelve a ayunar cuarenta días y cuarenta noches con el propósito de hacer firme su confianza en las promesas de Dios, por el miedo que invadía; exceptuado Josué y Caleb, dijeron: no podremos subir contra aquella nación porque es más fuerte que nosotros, como no le creyeron a Dios ni obedecieron a su voz los iba a destruir, más el ruego y ayuno Moisés, permite que Dios escuche sus súplicas.
Otro acontecimiento importante del ayuno es el que leemos en, 1 Samuel. Cap. 7, narra que lamentando Israel su situación espiritual, pues se habían alejado de Dios sirviendo a dioses ajenos, Samuel habló a Israel diciendo: “Si de todo vuestro corazón os volvéis al Señor, quitad de vosotros los dioses ajenos de vosotros y preparad vuestro corazón al Señor, sólo a Él servid y os librará de mano de los Filisteos. Entonces los hijos de Israel quitaron a Baal, Astaroth y sirvieron a Dios, Samuel dijo: Juntad a todo Israel en Mizpa, y oraré por vosotros al Señor. Y juntándose en Mizpa, sacaron agua, derramáronla delante del Señor, ayunaron aquel día y dijeron: Contra el Señor hemos pecado…, aconteció que estando Samuel sacrificando el holocausto los Filisteos se acercaron a guerrear contra Israel; mas el Señor tronó aquel día sobre los Filisteos, con gran estruendo, los desconcertó y fueron derrotados por Israel… así pues, quedaron humillados y no volvieron más a invadir los confines de Israel.”
El rey Achab este quien mandó matar a Nabot recibió mensaje: he aquí yo traigo mal contra ti, y barreré tu posteridad…., aconteció que cuando Achab oyó estas palabras rasgó sus vestidos, puso saco sobre su carne, ayunó, durmió en saco, anduvo humillado… y Dios dice a Elías… por cuanto se ha humillado delante de mí, no traeré el mal en sus días. Veamos que aún siendo malo, porque consentía los que su mujer le ordenaba de sus perversos pensamientos, a la humillación de este rey Dios tuvo misericordia, 1 Reyes. Cap. 21.
Siendo rey de Judá, Josafat, después de las reformas que hizo en su gobierno, le fue dado aviso: del otro lado del mar, venía una grande multitud de Moabitas y Ammonitas contra él, entonces Josafat tuvo temor, puso su rostro para consultar a Dios, e hizo pregonar ayuno a toda Judá para pedir auxilio divino. Y se juntaron en el templo, oró Josafat delante del atrio nuevo, después de una ferviente plegaria, Dios contesta por el profeta Jahaziel que le diga a Josafat y al pueblo: “No temáis ni os amedrentéis de esta grande multitud; porque no es vuestra guerra sino de Dios.”
Prometió que al día siguiente los entregaría en sus manos, ellos creyeron a la voz del profeta, mientras unos cantaban a la hermosura de la santidad del Señor, lo glorificaban por su misericordia, los que desfilaban con armas a la guerra, en ese momento comenzaron los cantos de alegría y el Señor puso contra los hijos de Amón y Moab a los moradores del monte Seir que después de exterminados éstos se mataron entre sí, 2 Crónicas. Cap. 20.
Elías ayunó cuarenta días y cuarenta noches después que el ángel de Dios le dio de comer, ayunó todo este tiempo, luego lo encuentra Dios, le pregunta qué hacía allí… lo manda a ungir a Hazael como rey de Siria, a Jehú como rey de Israel y por fin a Eliseo como profeta que quedaría en su lugar. Notamos que para haber ungido a estos tres tuvo que ayunar; lo mismo hicieron los ministros de Antioquía para apartar a Bernabé y Saulo para la obra del Señor. (Hechos. 13:1-3).
El profeta Jonás, al anunciar a los habitantes de Nínive que la ciudad iba a ser destruida… los hombres de Nínive creyeron a Dios, pregonaron ayuno, vistiéndose de sacos desde el mayor hasta el menor. Este supo el rey de la ciudad, mandó el siguiente pregón: hombres, animales, bueyes, ovejas, no gusten cosa alguna, no se les dé alimento, ni beban agua… claman a Dios fuertemente, conviértanse cada uno de su mal camino, de la rapiña que está en su mano… vio Dios que lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; se arrepintió Dios del mal que había dicho les había de hacer y no lo hizo, Jonás. Cap. 3.
El profeta Joel también pregonó ayuno a los sacerdotes, a todo Judá y Jerusalém, porque estaba preocupado de las plagas que vendrían al campo en el capítulo 1, versículo 14, pide que se pregone un ayuno santo en la casa de Jehová. Luego en el capítulo dos en el verso 15 y 16, se pregone con trompeta ayuno a toda la congregación… reunir el pueblo, santificar la reunión, juntad los viejos, congregar a los niños y a los que maman.
Igual que Jonás en Nínive, Judá se congrega en su totalidad, desde el más viejo hasta el niño de pecho para hacer ayuno y pedir que Dios no mande el castigo anunciado.
Cuando los judíos fueron llevados cautivos a Babilonia, después de algún tiempo, fue comisionado Esdras, más otros mil quinientos hombres para llevar un gran cargamento de oro, plata, vasos de oro, víveres, ministros inteligentes para el Culto de Dios, todo esto es reunido de otras partes según la bondadosa mano de Dios, todo para su casa. Antes de salir hacia Jerusalem, Esdras convocó ayuno porque iban a pasar por lugares peligrosos; se reunieron en el río que estaba cerca de Babilonia que es el Ahava, se afligieron delante del Señor, le pidieron camino seguro para ellos, sus niños y todo lo que traían, porque le dio vergüenza a Esdras pedirle tropa y gente de a caballo al rey para que los defendiese del enemigo en el camino; pues Esdras le había dado testimonio al rey que su Dios es para bien de todos los que le buscan. Dijo así: ayunamos, pedimos a nuestro Dios sobre esto, Él nos fue propicio. Esdras. Cap. 8.
Después del ayuno de Edras, Hanani, uno de los hermanos de Nehemías le dice: quienes habían quedado en Jerusalém, que no habían ido al cautiverio estaban viviendo una gran pobreza, el muro entonces Nehemías se entristeció, ayunó, oró por algunos días pidiendo el perdón de los pecados de su pueblo, tomando en cuenta la misericordia de Dios, también el castigo a la desobediencia; como estaba triste el rey Artejeres, le notó porque Nehemías era su copero siempre estaba alegre, pero al decirle el motivo de su tristeza pide le de permiso ir a la ciudad de Judá, lugar del sepulcro de sus padres, con el propósito de reedificar todo lo destruido en Jerusalém.
El rey le concede lo que pide proporcionándole además capitanes del ejército, gente de a caballo; así llega a Jerusalém sobreponiéndose a sus enemigos.
Después de hecha la edificación de los muros, las puertas, el triunfo sobre sus adversarios, la reprensión a los usureros, el triunfo sobre las artimañas de Sanballat, Gesem, el fomento al tesoro, el fomento al tesoro, el énfasis sobre el pueblo cuando a la ley de Dios y sus fiestas, el pueblo se desbordó en gran alegría de haber regresado de la cautividad. Todo esto como producto de la oración y el ayuno, Nehemías ve el resultado de su plegaria, junta a todos los hijos de Israel en ayuno, saco, tierra sobre sí, confesaron las iniquidades de sus padres, leyeron el libro de la ley durante tres horas; luego otras tres horas dedicaron para confesar sus pecados, y adoraron a Dios. Libro de Nehemías.
Los profetas de Dios fueron hombres de ayuno: Daniel en sus ruegos ayunaba. Daniel. Cap. 9:3.
David hacía lo mismo: 2 Samuel. Cap. 12:16, Salmos. 35:16, Salmos 35:13, 16, Salmos, 69:10, Salmos 109:24.
Algunos no están de acuerdo con ayunar y toman las palabras del profeta Isaías que ciertamente reprueba el ayuno que la casa de Jacob estaba haciendo, llegando a la degeneración, sin afligir su alma, orar con humillación, desatar las ligaduras de impiedad, ni la opresión, no dejaban libres a los quebrantados, ni rompían todo yugo, no partían su pan con el hambriento, ni hospedaban a los errantes, no cubrían al desnudo, este no era el ayuno que Dios había escogido. Aún cuando ayunaban tenían contiendas, se herían con el puño y reclamaban a Dios porque no los había escuchado.
Sabemos que Israel hasta hoy hace como primero que no temen a Dios, ni guardan sus estatutos y sus ordenanzas, ni hacen según la ley, los mandamientos que prescribió el Señor. Que siempre es acusado de que tuerce los caminos rectos del Señor. Isaías Cap. 58:1-7.
El profeta Jeremías manda a su secretario Baruch ver si ayunan bien los habitantes de Judá y Jerusalém. Jeremías Cap. 14:12, Jeremías Cap. 36:6 y 9.
Nuestro Señor Jesucristo reprobó el ayuno de los Fariseos diciendo: Cuando ayunas no seas como los hipócritas, austeros; porque ellos demudan sus rostros para parecer a los hombres que ayunan: De cierto os digo, que ya tienen su pago. Mateo. Cap. 6:18.
Lo mismo dijo cuando enseña en su parábola de dos hombres que subieron al templo a orar; el uno fariseo, el otro publicano, el primero queriéndose justificar menciona en su oración que ayuna dos veces a la semana; ninguna de sus justificaciones le sirvieron para que Dios aprobaba su vanidad.
Todo lo negativo que estamos viendo, que el profeta Isaías y Jeremías reprobaron, nuestro Señor Jesucristo censuró también, pero en ninguna parte la palabra de Dios prohíbe el ayuno, sólo resalta lo mal que hicieron aquellos que ayunaban para contienda, si nosotros deseamos ayunar, lo hagamos bien, que el Señor Jesús enseña: Más tú, cuando ayunas, unge tu cabeza, lava tu rostro; para no parecer a los hombres que ayunas sino a tu Padre que está en secreto: Y tu Padre que ve en secreto, te recompensará en público.
El Señor Jesús igual que Moisés, al principiar su ministerio, ayunó cuarenta días y cuarenta noches. Mateo. Cap. 4:2.
Le presentaban a Cristo un enfermo lunático que sus discípulos no habían podido sanar, y exclamó diciendo: ¡Oh generación infiel y torcida! ¿Hasta cuándo tengo que estar con vosotros? ¿ Hasta cuándo os tengo que sufrir?... entonces, llegándose los discípulos a Jesús dijeron ¿Por qué nosotros no lo pudimos sanar? Jesús dijo: Estos demonios no salen sino por oración y con ayuno. Mateo. Cap. 17:15-21 ¡Qué importante es la oración con ayuno! Lo que a los apóstoles estaba faltando.
El siguiente ejemplo es la profetisa Ana, quien servía noche y día en el templo con ayunos y oraciones. Para servir a Dios, es muy importante esta actitud. Lucas. Cap. 2:37.
Fue Cornelio, hombre de buen testimonio, pío, temeroso de Dios con toda su casa, hacía muchas limosnas al pueblo, oraba a Dios siempre. Cuando llegó el apóstol Pedro, le dijo: que estando ayunando le apareció un varón con vestido resplandeciente diciendo: tus oraciones y tus limosnas han sido recordadas por Dios. Hechos. Cap. 10.
El apóstol Pablo es un ejemplo vivo en el ayuno, porque él dice: En ayunos, más que cualquier hermano. 2 Corintios. Cap. 6:5 y 2 Corintios. Cap. 11:27.
Todo lo expuesto nos ayudará a entender lo conveniente de ayunar; nuestra vida espiritual será mejor, si alguno está conforme con su vida, no tiene necesidad, ni aflicción, no tiene enfermedad, o sufre por el Evangelio, no tiene por qué ayunar.
Para todo esto, en una congregación, no debe ser motivo de discusión, tampoco es obligatorio el ayuno, como alguien podría hacerlo; en todo debe haber disciplina y respeto. “El que come no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al que come porque Dios le ha levantado… el que come, come para el Señor, porque da gracias a Dios; y el qué no come, no come para el Señor y da gracias a Dios.” Romanos. Cap. 14:3 y 6. Dios nos bendiga por su palabra. ¡Amén!
El pregonero de Justicia No.3 Noviembre 1996